Por: Natalia González H.

Cuando buscamos respuestas y las encontramos, sin importar el método, la herramienta o la forma, nos llega esa información que estamos listos para Ver, para agenciar, quizas tomar y a nuestro ritmo y tiempo decantar.
Más allá de seguir buscando más y más, hoy mi invitación es a reflexionar: ¿y ahora yo qué hago con esta información?, ¿cómo la puedo trascender, digerir, comprender, desde mi alma y mi corazón? ¿cómo y de qué manera puedo digerir estas emociones, pensamientos e ideas que emergen de mi, con esta nueva información?
Y esto, ¿por qué es relevante?
Porque la mente te pedirá seguir buscando, entender, cómo, cuándo, por qué, inclusive para qué, y puede que se vuelva un disco rayado en tu cabeza; y a la final, esto solo te saque de tu momento presente, que es donde realmente tienes PODER para sanar, movilizarte y rendirte a esto, a eso, a lo que pasó y solo ese cambio, apertura un flujo de sanación para ti.
Es decir, es importante permitirte sentir y dejar las distracciones a un lado que te evitan VER lo que tienes que VER, y hacer lo que tienes que hacer. Sal de ese loop. De ese bucle, de esa repetición, porque al hacerlo de manera consciente, abres un espacio dentro de ti, para cambiar y aperturarte a lo nuevo y quizas más sano para ti. Y germinar esas semillas en ti para que puedan dar un buen fruto.
Y desde mi perspectiva personal y desde mi experiencia trabajando en lo sistémico, después de una sesión o taller de constelación, esa semilla ya está plantada, esa promesa ya existe. Aperturate al cambio y a dar los pasos para que germine más fácilmente, con amor y certeza de que la vida que estas eligiendo ahora es más ligera, tranquila, completa y placentera, no mejor, no peor, solo diferente a la de nuestros ancestros.
Y es allí donde se libera esa potencia interior, de empezar a ver la vida con unos nuevos ojos, con los de tu corazón y para que puedas reconocerlos mejor, siempre ve a tu cuerpo, siéntelo, siente tu propio ser, tu respiración, tu silencio interior y se fiel a esas corazonadas, que a veces no son nada lógicas pero si intuitivas y seguro te llevarán a decisiones más saludables.
Cuando es obsesión no viene del alma ni del corazón, y esa es la gran diferencia, piensa que te van a dar un regalo y tu quieres algo específico y te obsesionas con eso, lo piensas y lo piensas, y te paralizas porque te estresas, tu cuerpo se tensa y dices por qué no me llega eso que tanto quiero; pero, cuando te pase eso, recuerda, eso te está mostrando lo SI necesitas ver, para recibir ese regalo, que tal vez, no es eso en específico que deseas, pero si es, lo que hoy necesitas para tu mayor bien y a la final, puede ser algo mucho mejor y más completo para ti.
Suena a frase cliché, pero confía en el proceso y dejate llevar y mover por lo más grande. Cuando es del alma y del corazón, se siente muy familiar a cuándo terminas una constelación, el cuerpo se siente ligero, calmado, calientico y tu postura es abierta y tranquila. Empieza a diferenciar, y remarco, notarás la diferencia.
Siente esa potencia del cambio y apertúrate: Libera ese poder que llevas dentro y deja que todo se vaya moviendo para tu bien.
Gracias por leerme,
Natalia González H.
Todos los derechos reservados ©

Deja un comentario