Por: Natalia González H.
Todos hemos sentido en algún momento de nuestras vidas la sensación de miedo, estancamiento, un yo no sé qué, que nos ha impedido tomar desiciones importantes o simplemente movernos de alguna circunstacia o lugar del que no nos sentimos bien.
¿Te has sentido así? Sientes que apesar de tus movimientos, acciones diarias, inclusive de la motivación o el positivismo que le pongas a tu día, caes en situaciones, patrones que no te gustan y que a la final, terminan siendo algo culposo, una satisfacción inmediata, algo que a la final te deja peor que como estabas al principio.
Me refiero a compras compulsivas, tardes de licor con amigos, relaciones con personas que no te aportan, valoran ni te dan tu lugar, situaciones familiares que aunque quieres poner un límite, no lo logras, cadenas de adicciones, que repites patrones familiares y aunque no lo aceptas terminas comportándote como mamá o como papá, de la forma no más agradable ni sana para ti.
Casi siempre todo esto se debe a que nuestro niño, niña interior tiene una lealtad muy profunda a nuestros padres, ancestros, familiares e incluso, muchas veces son miedos intrínsicos de las entrañas, de la inseguridad en el mundo o la falta de certeza de un futuro mejor.

Esta parte de todos nosotros, funciona como un niño, niña al que le podemos hablar, consentir, demostrar amor, cuidar y proteger, que podemos explicarle cómo nuestros proyectos y sueños son seguros, cómo tener relaciones y vínculos más sanos es bueno para nosotros, cómo a veces protegerlo con nuestro «adulto interior», tomar esas decisiones que necesitamos para cumplirnos a nosotros mismos, poner esos límites que nos cuestan.
Siempre le digo a las personas que su niño, niña interior es como un hijo, hija y que tratarlo como la prioridad principal, cuidarlo, cumplirle, darle protección y amor, protegerlo de todo lo que lo hiere, daña o somete, inclusive si son tus padres, amigos, parejas, hermanos, vínculos muy cercanos, se trata de darnos prioridad a nosotros mismos, sin caer en el egocentrismo, porque eso también nos habla de un comportamiento infantil y herido; más bien, mi enfoque se trata de evidenciar que al amarnos a nosotros mismos y darnos más amor, podemos lograr:
- Elevar tu amor propio y autoestima
- Mayor sensación de paz y completud
- Más fuerza y coherencia en la vida
Y romper el círculo, sanando nuestros patrones limitantes y siendo más conscientes de ellos a la hora de actuar en nuestra vida cotidiana.
Te invito a nuestros talleres grupales y sesiones individuales de constelaciones familiares para trabajar en ti, es el regalo más lindo que te puedes dar.
Gracias por leerme.
Natalia
Todos los derechos reservados ©

Deja un comentario