La importancia de nuestro niño, niña interior

Por: Natalia González H.

Aunque a veces nos parezca difícil de creer, imaginar un niño o niña de la de edad de 5 a 7 años, es la explicación más lógica y racional, a esa parte de nosotros emocional que quedó grabada en nuestro cerebro límbico y que desde allí comanda todo nuestro cerebro, es decir nuestras decisiones, nuestros límites, nuestros sueños e incluso nuestras necesidades y creencias.

Pero, vamos por partes, ¿qué es el cerebro límbico? Es una parte de nuestro cerebro que compartimos con animales mamíferos, como: los osos y las ballenas. Es una parte cerebral profunda, es decir, que no somos tan coscientes de eso, por lo tanto, es muy inconsciente todo lo que se genera a partir de ella.

La forma en la que amamos, lo que comemos, lo que decidimos que nos gusta o nos disgusta, si tenemos dinero o no, lo feliz que somos o lo infelices, puede estar relacionado con la vivencia que tuvimos de niños o niñas con nuestros padres y cuidadores, incluso desde el vientre materno.

Por esto, hoy en día son tan sanadoras las técnicas del niño interior, tanto visualizaciones, meditaciones o terapias, como: las regresiones, constelaciones familiares y psicomagia, entre otras; se han vuelto tan populares y sanadoras.

Desde mi experiencia, te puedo decir que es un trabajo primordial y que siempre priorizo para las personas con las que trabajo, porque atender, amar, comprender y maternar / paternar a nuestros niños interiores, hace de nosotros no sólo unas mejores personas sino que intrínsicamente nos apapacha el alma, nos sube el autoestima, nos alivia dolores emocionales y nos nutre el alma.

Así que te dejo un par de ejercicios para que trabajes con tu niño o niña interior:

  1. Busca una fotografía de cuándo eres pequeño, preferiblemente solo, ponla en un lugar visible y hablale con amor durante unos días, puedes empezar con frases, como: Te amo y te acepto como eres, estas a salvo, todo esta bien, pase lo que pase estaremos bien, yo te cuido ahora y te amo y respeto como eres.
  2. Escribe tus sueños de niño o niña y de lo que querías ser cuando grande y recuerda: Ya estas grande! Así que ponte planes y trata de cumplirlos, así sea de manera simbólica.
  3. Mirate al espejo y por un momento, preguntate: ¿cómo estás? ¿Cómo me siento? ¿quisiera hacer algo? ¿quisiera comer algo?

Lidia con las emociones que sobrevengan y recuerda, ninguna emoción es buena o mala, solo son emociones y hacen parte de nosotros.

Si quieres algo más personalizado puedes escribirme o agendar tu cupo para nuestros talleres presenciales en Bogotá.

Con amor Natalia.

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